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Desperté
con los sonidos del amanecer, cuando un tímido rasguño rasuró la puerta de madera vieja, en la despoltronada casa que alquilamos para pasar unas vacaciones. Pensé que un gato, herencia de los antiguos inquilinos, llamaría por costumbre a nuestro ocasional hogar. Una luz muy ténue se deslizaba remolonamente a través de las portezuelas de las ventanas y estirándome, decidí disfrutar un ratito más de la calidez de la cama dándome la vuelta complacientemente. No tuve tiempo ni de finalizar el giro, ni de remolonear en la postura, un fuerte olor a carne quemada invadió la estancia con una sustancia pegajosa similar en su liviandad al humo, pasando debajo de la puerta con un especie de siseo que se coló en mis estupefactos oídos. Salté espoleada por una sensación confusa y agria, abrí la puerta de la calle, segura de no encontrar el misino.
Un silencio mortal atenazaba la oscuridad de la noche.
El olor insoportable cedió bajo el chirrido de la puerta.
Nada, no se veía nada.
Entorné el desvencijado amasijo de maderas con la mente en blanco, me giré.
Sentado sobre mi cama un espectro de carnes achicharradas acariciaba a su gato, despelujado. Runruneó con gusto y antes de dormimos lanzó un maullido, o ¿un gruñido?.
No lo recuerdo, no recuerdo nada después de ese día.
Se zambulló en el océano de aquellos inquietos ojos
negros buscando con desespero el agua que aliviara la desazón de su cuerpo. Lo
necesitaba, necesitaba sentir sus manos hambrientas recorrer su nuca, desesperadas descender hasta el final de su espalda y ansiosas moldear sus
caderas con fiereza...
APUNTE CALLEJERO
En la terraza de un café hay una familia gris. Pasan unos senos bizcos buscando una sonrisa sobre las mesas. El ruido de los automóviles destiñe las hojas de los árboles. En un quinto piso, alguien se crucifica al abrir de par en par una ventana.
Pienso en dónde guardaré los quioscos, los faroles, los transeúntes, que se me entran por las pupilas. Me siento tan lleno que tengo miedo de estallar... Necesitaría dejar algún lastre sobre la vereda...
Al llegar a una esquina, mi sombra se separa de mí, y de pronto, se arroja entre las ruedas de un tranvía.
Río de Janeiro, noviembre, 1920.
Oliverio Girondo
El texto lo leí en "Veinte Poemas para ser leídos en el tranvía. Calcomanías y otros poe..." publicado en 1922. Sorprentemente, a pesar de la distancia generacional su forma de expresarse me resulta cercana y cuando habla de su sombra que se tira a las ruedas me parece verle igual que yo miro lo que sucede.
Su idea de libertad en la poesía es absoluta como se resalta en el prólogo " que cada uno busque la que se adapta a la conformación de su estómago, pierna o nariz" y su forma de expresarlo me arrancó una tremenda sonrisa.
Curiosamente este libro de fascinante poética y lectura amena se dedica bastantes a temas españoles, "Sevilla", "Toledo"..., se nota que Girondo nació en una cuna acomodada, que le permitió numerosos viajes intercontinentales y alternar con otros autores de época.
Otra cosa que me ha encantado es esa fuerza que le lleva a presentar el libro "Espantapájaros" y sale recorriendo la ciudad con un muñeco espanta todo. Me arrastra a pensar en que nosotros habitamos en una sociedad en que el miedo al ridículo altera hasta lo "Ridículo" nuestro comportamiento. Escándalo lo llamaron a aquello. ¿Alguien se ha planteado qué estaría dispuesto a hacer por promocionar su obra?
Contemporáneo y amigo de Borges o Gomez de la Serna este argentino (1891-1967) creó el manifiesto del grupo "Martín Fierro" aliado como se encuentra su nombre a la palabra Vanguardia, os enlazo una biografía por si sentís curiosidad.
Levanto mi vista hasta este mapa imaginario que proyecta el mundo en la pared de mi cuarto, levanto mi manos y aplaudo la osadía de este hombre gobernado por el don de la intuición.
Un
Dos
Tres,
...saltando el charco,
hasta la Argentina.
No me parece ni bien ni mal
Yo creo que a veces nos contemplan
por delante por detrás por los costados
unos ojos rencorosos de gallina
más terribles que el agua podrida de las grutas
incestuosos como los ojos de la madre
que murió en el patíbulo
pegajosos como un coito
como la gelatina que tragan los buitres
Yo creo que he de morir
con las manos hundidas en el lodo de los caminos
Yo creo que si me naciese un hijo
se quedaría mirando eternamente
las bestias que copulan en los atardeceres.
Luis Buñuel
Me desgañito de envidia, y pongo los ojos de mi gallo por testigo y las sombras de mi tierra derruidas por esas imágenes que nos ofrece, gelatinas y buitres aunados, mientras los muertos resucitan convertidos en flores que nosotros olemos y alabamos. La muerte que respiramos se destila en el alambique de nuestro cerebro partidario de obviar los muertos y alabar las flores.
Mimí
El poema lo he recogido del blog de Alfredo, ha colgado más, por si os interesa pinchad en su nombre.
Y si lo que echais de menos son las mías...

Un golpe seco cercena los pálidos reflejos de su tallo, sin darse cuenta las gavillas han pasado a mejor vida y aún en la corola se ven los granos de un orondo trigo caer sobre las manos curtidas de Ismael. El silbido de la hoz y los pasos lentos de los segadores invitan a nacer al sol. Perezoso se demora mientras la siega muestra la arcilla herida por los primeros rayos. A lo lejos se atisban gorriones apoyados en fila sobre el almendro, observando cómo van desperdigandose los primeros saltamontes, prestos para el un desayuno de cuatro tenedores.

Benita dirige el carro que chirría todo el camino, como si dijera que es muy pronto, ¡ que mal que lo han levantado!, pero ella lleva la pañoleta tapando sus oídos o ya se ha acostumbrado al traqueteo delirante de esas ruedas que siempre parecen quejidos. La única que no se lamenta es Silvana, la burra, con unas tremendas orejeras para que no se distraigan sus ojos, es curioso.
Benita grita un Soooo, que desliza en el trajín de la faena y todo el mundo eleva durante unos segundos la vista. Silvana, obediente a pesar de su mala fama, se detiene y los peques que van adormilados en el carro asoman buscando quién les aupe para bajarlos.
Para los niños la siega resulta un acontecimiento tan emocionante!, Les despiertan antes de que amanezca y mientras corretean, participan del trajín : las madres con las cazuelas, el olor intenso del queso en la tinaja con aceite de oliva parece que asalta picante hasta la mismísima punta de mi lengua. Las aromáticas lentejas en la tartera para la comida, los alegres tomates para la ensalada, y cuando hay suerte y buena cosecha, de postre una manzana roja, de esas que cuando le hincas el diente rezuma sol y frescor, aunque simule una paradoja.
Las fotos las he sacado desde el coche, la primera es de Béjar y la segunda de un pueblo de Zamora, algo así como Valdeagua?
He pensado, he pensado en él cerrando los ojos y buscando en mi ser las respuestas, las impresiones reales...Resulta curioso, hacía tiempo que ningún hombre me había causado esa sensación, la de ver claro y al mismo tiempo no saber que estoy viendo realmente dentro de el.
A ratos la melena perdida al compás de su ojos, horizontales, de perfil blanqui-negro me muestran el proceso interno, luego, le observo sentado frente a mí sobre una mesa de piedra iluminada por la mañana bajo el clamor verde de las parras , mientras yo hablo y el escucha con todo el cuerpo, sus manos enlazadas y sus ojos chisporrotean ante mis palabras. Se han batido las barreras de la edad y la experiencia, la comunicación fluye más allá del río de fonemas.
Comenta que nunca, nadie le hablo así. El se desconcierta y yo me siento desconcertada. Apenas he salido de aquí, no conocí gentes ni lugares más allá de dónde me llevaron los libros que devoré, de viajes. Pero el si, se mueve en un mundo donde fluctúa la cultura y un embalse de ideas, de personajes, creadores y buscadores de oro ficticios le acorralan.
¿Cómo es posible que nadie antes te lo haya dicho, si resulta evidente? Insisto.
Su gesto responde la nada, nadie más.
Me escruta con una intensidad tan avasalladora que la conversación consiste en un lance de profundos dardos, de pupila a pupila, en un examen de iris y lenguaje corporal... yo me siento calada, penetrada con un haz de rayos que muestra hasta mis huesos.
Ahora, al describir lo que ocurrió comprendo que no puedo analizar qué se de el mientras no me vea desnuda, tal y como él me observaba.
Si echas de menos la poesía...Somos
.......
quiero andar en bici. Ir al planetario y creer. Confiar. Escribir Escribirte una carta. Mostrarte la otra cara de la gente. Que veas ahí, los ojos verdaderos.
En Caramba, los patos tienen mala fama. Se dice que confabulan. Tal vez tenga que marcar la intencionalidad de lo que escribo
Quiero sonreir, leer , navegar. Los patos no confabulan, las personas confabulan ,
la muerte acecha en las esquinas silenciosa y nos ataca como un exabrupto,
como un loco airado se cuela por las desvencijadas rendijas y nos ata a la pata de la cama,
sin dejarnos despegar de la pútrida realidad,
se supone que busca llevarnos, pero no,
lo que quiere es jodernos,
dejarnos convalecientes y oxidados Mimí
Preciosa
Su luna de pergamino Preciosa tocando viene por un anfibio sendero de cristales y laureles.
El silencio sin estrellas, huyendo del sonsonete, cae donde el mar bate y canta su noche llena de peces.
En los picos de la sierra los carabineros duermen guardando las blancas torres donde viven los ingleses.
Y los gitanos del agua levantan por distraerse, glorietas de caracolas y ramas de pino verde. *
Su luna de pergamino Preciosa tocando viene. Al verla se ha levantado el viento que nunca duerme. San Cristobalón desnudo, lleno de lenguas celestes, mira a la niña tocando una dulce gaita ausente.
Niña, deja que levante tu vestido para verte. Abre en mis dedos antiguos la rosa azul de tu vientre.
Preciosa tira el pandero y corre sin detenerse. El viento-hombrón la persigue con una espada caliente.
Frunce su rumor el mar. Los olivos palidecen. Cantan las flautas de umbría y el liso gong de la nieve.
¡Preciosa, corre, Preciosa, que te coge el viento verde! ¡Preciosa, corre, Preciosa! ¡Míralo por donde viene! Sátiro de estrellas bajas con sus lenguas relucientes. *
Preciosa, llena de miedo, entra en la casa que tiene, más arriba de los pinos, el cónsul de los ingleses.
Asustados por los gritos tres carabineros vienen, sus negras capas ceñidas y los gorros en las sienes.
El inglés da a la gitana un vaso de tibia leche, y una copa de ginebra que Preciosa no se bebe.
Y mientras cuenta, llorando, su aventura a aquella gente, en las tejas de pizarra el viento, furioso, muerde.
MAria, que es una enamorada de Lorca me hizo indagar hasta llegar a este video, desde luego la mujer que recita, a mi juicio lo borda
A Calcetines le encantan los niños, sus juguetes y sobre todo las pelotas de pin-pong. Es un melindroso de puntiagudas orejas, sedosas y tibias. Ojos de arco iris con tantos matices como la vida, a veces dibujan aguas marinas o azules celestes, se embraban confundiendo en una tormenta de arena el cielo con el mar; porque Calcetines... esconde sus sueños en esas canicas redondas de cristal, y cuando los miras te salpican a traición.
Camina de noche saltando y corriendo tras las mariposas y si le dices: ¡Despierta! Se vuelve a acostar.
Le gusta atusarse los bigotes y marcar la dirección del viento, sigiloso sobre las pantunflas que sostienen sus patas se esconde entre la hierba del jardín de hierbas altas, explorando.
Cuando cree que nadie lo mira, se lame, se quiere, se mima, se acicala para impresionar y cuando huele cerca una linda gatita, Calcetines se estira desde las uñas afiladas de sus patas hasta el rabo que yergue brillante y sedoso al tiempo que vierte un Miaaaau tierno buscando la dirección del viento que lo conduzca hasta ella.
Nació con un zapatito de cada color pero … con calcetines similares y siempre lleva uno más caído que el otro. Se afila la uñas en nuestro sillón y se tumba posesivo sobre mi abdomen haga frío o calor. Si el verano se aproxima y con el la toalla en la terraza, el sabe encontrar la mejor sombra y su enredo se deslía del cuenco de mi tripa : baja se convierte en una línea somnolienta que bosteza enseñando los colmillos y una sonrosada lengua descarada.
¿A qué huele? Sin duda alguna a sardinas, a ratones, a pájaritos vivos o fritos, este detector de aromas siempre tiene el hocico precavido, un parpadeante detector de humos, olfato y oído finísimos.
Calcetines es el niño mimoso de la casa, el que disfruta rascándose con fruición en las esquinas, el que le bufa al perro y se come su comida, se adormila por las noches acurrucado entre sus piernas, el encandilador que a todo el mundo conquista.
Le pregunté si le parece suficiente y verídica la descripción, ha levantado irónicamente el rabo balanceándolo en la sacudida de un miau acompasado y especialmente alto para la ocasión.

Te sueño ahora mismo
antes de que se desvanezcan los restos
de tu evanescente presencia.
Te deslíes como jirones
en la niebla espesa
y las curvas, las rectas se desploman
atesoro los hilos de neutrones
que afilian nuestros pensamientos
Frágiles y Eternos.

¿Quieres que te recuerde si tu te has olvidado?
Cómo recordarte si no es soñándote
en algún lugar donde el tiempo permanezca inmutable
dónde los atomos sean cuerdas y las cuerdas acordonen
tu propio universo... nuestro universo.
Aunque aún no he regresado, hoy que al fin me conecto no puedo resistirme a invitaros a degustar las letras de alguien que me ha acompañado en este viaje...
Se trata del prólogo de la Antología de Alvaro de Campos, en la edición de Jose Antonio Llardent.
La biografía de Pessoa es "auto"..., recopilada de difentes manuscritos, este hombre expone desde lo más íntimo de su ser y reflexiona sobre la escritura, ser escritor, su caracter, sus sentimientos, crisis intelectuales, los rasgos que lo identifican con su generación... Tiene una parte que se titula "De Arte y Poesía" en que habla del instinto, la inteligencia, la creación.
Explica el proceso creativo... "La composición de un poema lírico no debe hacerse en el momento de la emoción, sino en el momento en que recordamos (la emoción).Un poema es un producto intelectual y y una emoción...Ahora bien, la existencia de una emoción es su existencia en la inteligencia, esto es, en el recuerdo, que es la única parte de la inteligencia propiamente dicha capaz de conservar una emoción."
Y pone en tela de juicio si el Arte debe ser comprometido con los demás o Sólo consigo mismo, así como el hecho de modificar tu obra para vender...
A mí me ha resultado de estímulo, y agradezco enormemente que alguien así, con ese tremendo talento y creatividad se sincerara, aparte de que aborda cuestiones que yo también me planteo, vivimos en una época en que se habla mucho de comprometerse, de tomar opciones o posturas con respecto a todos los temas, yo creo que sólo debemos enfrentar aquellas que van con nosotros, que sentimos, no por obligación. Y si tu inspiración te habla de pájaros, ¿Qué demonios haces hablando de política? "Si esto es amoral, la culpa es de la naturaleza, que le ordena crear belleza y no sermonear a nadie"
Hasta pronto, una abrazo de Sol para todos.
El reloj de sol se proyecta sobre las seis y el sol, hacendoso, despierta a las dormilonas adelfas blancas. Tímida una gota de rocío acaricia un escarabajo listillo que espera, en la corola el tic-tac de su baño matinal. Las buganvillas sonríen rosáceas jugando por equipos con un pájaro novato y despistado.
Juan, los treinta raspados, deja vislumbrar bajo su flequillo dos carbones ardiendo a medida que Almería se adentra en sus pupilas y de vez en cuando me mira confidente bajo el flequillo azabache conteniendo la emoción. Su voz, sonora, sopla en mi oído:
Mira, ahí nací yo.
Su dedo apunta unas ruinas detrás de un hermoso macizo de flores, los restos simulan la resaca de un naufragio, la luz se desparrama en el centro justo de la sala donde las vigas desvencijadas de madera se desgarran en el suelo. La escena resulta desalentadora, aún así Juan parece contento, avanzamos entre las ruinas, un mini salón abre la puerta de entrada, y a su derecha la mini cocina-comedor, un exiguo dormitorio de matrimonio y su cuarto, el de un niño, dónde no queda un juguete, ni el resto de un libro, ni siquiera un balón.
Aquí nací yo, repite con el acento de la ilusión.
Luego recorremos un minúsculo patio trasero, donde una pareja de alcaudones comunes juega con acrobacias de cortejo, las hierbas han conquistado el terreno y un cornical de agujas afiladas saluda, las siempre vivas azules se despliegan dando un toque de belleza azulada al muro deslavado.
Se agacha y se llena las manos de tierra:
Aquí mi vecino, Pepín y yo, jugábamos a las canicas. Y Juan recobra las pecas de las fotos de su infancia, sus pantalones cortos y su camisita blanca de cuellos redondeados, traviesos sus ojos me describen al niño de los vecinos, hasta las hebillas marrones de sus zapatos.
La alarma del reloj nos despierta de improvisto. Me despierta, y suelto sus manos en un sobresalto, porque Juan continúa dormido en la aséptica cama del hospital donde trascurren las horas, los días, después del trágico accidente camino a su tierra natal. Desde la ventana del centro Almeriense se atisban los palmitos regados por goteo, y en el otro extremo del aparcamiento una chumbera de flores amarillas promete jugosos higos …
Hoy, después de pasar una noche entera sin atisbos de vida, y despertar con idéntico y nítido sueño al de ayer, he decidido dejarle bajo la custodia del centro e internarme en el valle donde nació, el castillo donde exploraba y el mar que elevaba sus sueños de pescador, las minas calientes a cielo abierto… porque tengo un presentimiento …
¿Y si lo que sueño no es un sueño?

Os he abandonado por un palmeral, por el despertar del día viendo el sol caminar calle abajo, hasta la mar.
Os he abandonado, soy más feliz que un pardal ( he desayunado sonrisas de sol)
Pero,,, volveremos a vernos, hasta entonces:
"Cuando hablo sinceramente, no sé con qué sinceridad hablo. Soy otro diferente de un yo que no se si existe (o es otro).
....
Me siento múltiple.Soy como una habitación con innumerables espejos fantásticos que convierten en falsas reflexiones una realidad única, anterior, que no se encuentra en ninguno y que se encuentra en todos".
Fernando Pessoa
Y un abrazo
Sonaron dos aldabonazos sordos, eran las doce, , me acababa de acostar, y titubeé.
¿Quién puede ser a estas horas?
Desde la salita la voz argentina de las campanadas se dilató... y Doce, otra vez,
recelé y como no me apetecía bajar esperé para comprobar si era un error,
nadie con sentido común golpea tu puerta a medianoche.
Transcurrieron varios minutos y poco a poco me f u i r e l a j a n d o,
apagué la luz dispuesta para unos dulces sueños.
Pero irrumpió desde la misma entrada, atravesando el zaguan y subiendo uno a uno los peldaños de las escaleras una voz GRave, cavernosa, ATRONADORA y como una MAZA tomando impulso en el aire,
golpeó de nuevo la manilla de metal en ...
Uno,
Dos,
Tres, ...
hasta Doce golpeteos.
El eco quedó revoloteando en mis tímpanos ateridos de miedo, y puede que de frío.
Se oyo un carraspeo y después...
¡ABRE YA! Grunó con la fiereza de una fiera.
Y ...se desgarró en hifas sinuosas que penetraron a través de la herrumbrosa cerradura, y subieron en cascada
y yo, cobarde, me tapé con las sábanas.
...... ...... ...
hasta que un chirrido intentando romper las bisagras me enfureció y espoleada por una fuerza atávica dije:
Pasa si puedes, tontaina!
(La que arme!!)
Parecía que tras la puerta de mi cuarto una bestia herida asaeteaba con gruñidos la hierática masa de madera perfectamente rasssurrrada.
Y cuando se cansó de esa estrategia puso en hora todos los relojes de la casa para que los tic-tac me marearan,
luego encontró las viejas campanillas de mi tía abuela y se apresuraba a sacudirlas con impaciente desespero, cacareado Campanilleo.
De pronto una suave voz de lira rota, infantil, me taladró con fingida dulzura silbando un bemol, como una cuerda delicada y aterradoramente falsa.
VEN me dijo TE ESTOY ESPERANDO
Sin saber qué hacer y con una aplastante certeza de lo terrible que me esperaba tras la mirilla resolví tirarme por la ventana
Cuando me lanzaba rasgando el aire frío laceré la noche con un aliviador GRITO,
Vi en el suelo un personaje cadavérico riéndose esTenTóreamente
al tiempo que afilaba complacido su guadaña.
Si consideras que también quieres lanzarte por mi ventana..
El universo de las prisas, Evanescentes gravitaciones blogueras.
Se dice, en las encuestas.

Sobre el mar de olivos sonrió la luna al jilguerino,
acurrucado en su nido
acunaba a sus polluelos
mientras croaban las ranas
con desatinado concierto,
y sin embargo, los jilguerinos entre plumones siguen dormidos,
los ojos ciegos.
Sobre el mar de olivos sonrió la luna al corderino
recién nacido,
mamá oveja lo lamía
hasta dejarlo relamido
y se comió la placenta para no proporcionar huella, ni olor,
que el lobo es muy listo.
Del otro lado del olivar
asaltan un mar de encinas
donde pastan las vacas bravas,
y sin embargo tiernas con sus ternerinas.
Sobre el mar de encinas la luna camina,
se asoma a la charca
una hermosa cerda de morillo chato,
lozano jamón de pata negra
alimenta a su camada,
16 gorrinos
y sin embargo, el rostro de la luna queda abatido.
¿No te alegras? le dice la cerda, ¿Viste que buena recría?
Luna suspira
y pone sobre su nariz chata un mohín,
aunque intenta sonreir.
Y pasan las horas l e n t a s frente a la charca,
se mira y
sus penas son perlas de plata flotando en el agua.
Acaba al fin la ronda y Don Lorenzo asoma
buscando en el cristal a su amada.
Se ha ido, replica la cerda sin que nadie le diga nada.
Y el asiente, mirando al cielo y luego al espejo donde sólo resta su reflejo.
Sobre el mar de encinas
repiquetean a fiesta las cigüeñas negras,
las blancas, también sus crías que crotorean
y sin embargo Don Lorenzo hoy no sonríe,
observa insistentemente perdida la vista en el horizonte,
mientras las horas se demoran y derriten.
Oscurece sobre el mar de encinas,
se cierran las pestañas de los olivos,
toque de queda para los colorinos*.
Asoma danzarina la luna sobre oriente,
y se pone el sol sobre poniente.
Ahora comprende doña Cerdita qué le pasa,
por qué no se alegra
cuando ve encendidas las llamas de el
en las pupilas de ella,
cuando siente al sol palidecer
ante la bata de cola de su presencia.
Silencio sobre el mar de olivos
Silencio sobre las encinas
Muda quedó la dehesa
Que los amantes por fin se encuentran.
Los -inos al final de la palabra son los sufijos más comunes que se utilizan en toda Extremadura.
Los colorinos son unos pájaros pequeñitos con la barriga repleta de colores, un canto muy especial y un vuelo original, es como si aprovecharan las corrientes de aire y estas fueran minúsculas, así que se dejan caer en vuelo libre unos segundos y luego remontan en la siguiente, y de nuevo, bajan como si hubieran perdido las fuerzas, se juntan al atardecer y se agrupan en bandadas pareciendo una masa, como si fueran un pájaro más grande.

Te amé sin quererlo yo
una chispa de tu voz prendió
al contacto con el pedernal
Se incendiaron mi boca,
mi verbo y mis labios,
secos como la yesca
y hambrientos de fricción
Primitivos,
nos encontramos de nuevo en la caverna
tu voz junto a mi voz
Sin nada que poseer
salvo el amor
con denuedo
luchamos por vivir
evanescentes volutas
en la hoguera
del orador que nos inventó.
Yesca. según la Rae
(Del lat. esca, comida, alimento).
1. f. Materia muy seca, comúnmente de trapo quemado, cardo u hongos secos, y preparada de suerte que cualquier chispa prenda en ella.
2. f. Cosa sumamente seca, y por consiguiente dispuesta a encenderse o abrasarse.
3. f. Incentivo de cualquier pasión o afecto.
4. f. coloq. Cosa que excita la gana de beber, y, con singularidad, de beber vino.
5. f. pl. lumbre (‖ conjunto de yesca, eslabón y pedernal).
En ca del tío Arsenio encontramos poco más que un botijo, una *ceranda y las cuadras con los animales flacos por el abandono, que para sacar el humeante abono a base de músculo y *purridera tuvimos que darles de comer tres días seguidos, no fuera que nos dieran un mordisco, que por “hambre” no sería.
botijo que mantiene fresca el agua
Caían los chuzos de punta y el suelo permanecía completamente embarrado, así que la suerte se colocó del lado nuestro cuando encontramos una capa para cubrirnos los dos, pero las *madroñas no se prodigaron tanto; un par debió pertenecer a mi tío y el otro, la verdad, no se a quién, porque eran minúsculas, casi como de adorno. Hacía mucho tiempo que el decidió continuar en el pueblo a pesar de que todos lo abandonaran.
Lo comunicó con un gesto seco, sin dar lugar a réplicas, tomó el botijo y pegó un sorbo de agua que por la cara debió “saberle a teta”, como solía decir el, luego abrió la boca y el silencio se impuso en el gran salón familiar.
Tengo que anunciaros algo, prestad atención. Comenzó: No es negociable, está decidido y ya he arreglado todos los papeles con el abogado. No lo volveré a repetir y no admito discusiones.
Entonces mis padres se pusieron lívidos, y la tía Maria Antonieta también, Joaquina era aún más pequeña que yo y peinaba su muñeca mientras mi tío apoyaba una mano sobre su hombro.
Sobrio, su tono, anunció:
Me quedo.
Nadie dijo nada, se podrían escuchar los zumbidos de una mosca, si volaran.
Mi padre, al cabo de un rato, asimilado el mensaje, comenzó a replicar:
Nnnnnn...
Y se cortó en seco, bueno, mi tío le cortó diciendo:
Os dejo la casa de la ciudad, os dejo mi biblioteca, una suma con la mayor parte de los ahorros de mi vida y a cambio os pido que me dejéis vivir en paz, en la casa de nuestros padres, en nuestro pueblo.
Yo no tengo hijos, no quiero emprender otro viaje, y cuando quieran llegar las aguas del embalse hasta aquí, que a saber cuándo ocurrirá, seguro que ya no estaré.
Y con su mano derecha prendió el porrón y apuró un nuevo trago de vino fresco.
Allí acabó todo que yo recuerde, retiramos de la casa de los abuelos la mayor parte de los enseres, a ratos nos metía prisas para que apremiáramos recogiendo los cuadros. Apenas se quedó con unos cuantos libros, que eran todos suyos, y algunos los metió en mi mochila, mientras revolvía mi pelo despeinándolo. Otros los colocó en la de Berta, mi prima, y cuando ella quiso levantarla, no podía con tanto peso, nos reímos, sus carcajadas parecía más alegre que nunca.
Aquella noche apenas dormí, el trasiego por la casa era intenso, y como el piso lo conformaban las planchas de madera de pino, se oían pasos que en la oscuridad despertaban mi imaginación convirtiéndolos en todos los fantasmas de mi saga familiar que acabarían inundados por las aguas de aquel impresionante pantano. A ratos se escuchaban cuchicheos y chirridos en la cocina. A las cinco, cuando el galló se colocó frente a la ventana mirando al este, me vestí con mis calcetines blancos hasta los tobillos, los pantalones cortos parduzcos y el cinturón que me daba dos vueltas. Luego me puse la camiseta de tirantes (como los hombres) y la camisa que mi madre lavaba siempre con azulete.
Bajé las escaleras dejando a mi prima Berta con Joaquina, dormidas en su cama, alerté de mi presencia a los mayores al pisar la tablilla que crujía.
¡Mechachis!
Cuando llegué al zaguán, se abrió la puerta de la cocina y asomó mi madre con el mandil de todos los días.
Una bandeja de torrijas recién fritas inundaba el aire de canela, azúcar y leche fresca.
Ay!! Qué voy a hacer con este niño?
Me dijo mientras me repartía besos por toda la cara, hasta la coronilla.
Me senté en la banqueta y mi tía María Antonieta, dos años menor que mi padre, me sirvió un gran tazón de leche recién hervida. Cuando quise darme cuenta una mano me ató bien apretado un babero gigante, una servilleta en la parte posterior de mi cuello, para que no pudiera soltarlo.
Odiaba aquel paso previo a cualquier desayuno, comida, almuerzo ,o cena familiar.
No dije nada, las torrijas olían de maravilla y encima mi tía dejó desleírse un chorlito de miel de romero, luego, salpicó un poco más de canela y me miró a los ojos con aprobación
A por ella, campeón!
La boca se me hacía agua! En un pispás dejé el plato más limpio que una patena.
Después me di cuenta, por primera vez que todos tenían una expresión rara, parecían alegres y tristes al mismo tiempo, pero disimulaban con una actividad frenética. Mi tía cocinó durante toda la noche guisos, pasteles; los platos preferidos del tío Arsenito.
Comenzamos a subir a la camioneta de Gevasio los últimos cacharros, el se encargaba de las mudanzas de todo el pueblo que los de la presa tuvieron a bien costear.
Sobre el medio día, Antonino el campanero, dejó sonar las campanas de la iglesia con un toque lento, y una caravana de paisanos se deslizaba delante de nuestro portal, rumorosos como el arroyo, pero en dirección contraria. Alguno con el hatillo a la espalda y una maleta de cartón piedra que debía pesar como un muerto, colgando del cuello una olorosa cecina.
La bici de Juana, la cartera se abrió paso con la bocina.
Llego a tiempo!
Anunció a grito pelao. Mi tío salió corriendo y ella le entregó un pequeño paquete envuelto en papel de estraza, marrón, con un lazo atándolo y dos sellos con la dirección a nombre de mi tío:
Arsenio Riaño Cazador
Soltó el lazo y se dispuso a rasgar el papel con fiereza, nos agrupamos en torno a aquella caja tan bien envuelta, entonces el miró alrededor
y temeroso de nuestros ojos se escabulló hasta su cuarto con el misterioso paquete...
Al final con unas solas madroñas, me ha tocado a mí capa en ristre acercarme hasta el coche, tengo que aparcarlo mejor, si continúa lloviendo así,
podría llevarselo algún torrente, después de tanto tiempo vuelvo y sólo puedo pensar en mi último día aquí y el extraño secreto de Arsenio.
Me conocía tan bien, que dejó en la repisa de la chimenea una carta con mi nombre. Cuando la abrí la caligrafía inclinada de sus letras finas me saludó como si fuera ayer, y no entiendo cómo, antes de que mentara aquella caja yo estaba seguro de porqué escribió aquellas letras.
Cuando alcancé el coche, metí la llave dispuesto a arrancar pero se resistió una y otra vez.
El destino, Arsenio y el coche querian que la buscara...
Porrón de vino.
*Madroñas, chancos, zuecos... galochas en portugués: Calzado de plataforma de madera, se utiliza en zonas donde llueve con frecuencia, vale también para nieve. Normalmente metes tus pies con el calzado habitual dentro de estos "zapatos con pies de madera y en algunos casos tacos con plomos de metal", habitual en la franja noroeste de España y Portugal debido al clima abundan en Galicia, Asturias y Norte de León
*Ceranda: circunferencia de madera con una telilla metálica que cubre la superfie del círculo y filtra y aventa la paja del grano, se utiliza en sacudidas.para aventar la paja y así queda dentro lo más pesado.
Purridera: Especie de tenedor de mango muy largo con el que se recoge la hierba para el ganado, el abono o las alpacas, enganchados entre sus dientes.
Un viaje inolvidable

30 Mayo 1960 Tren Sanghai partió desde Santiago a Barcelona
Trabajé más de cuarenta años en aquella estación. Comencé cuando apenas contaba los veintidós, heredando el oficio por tradición familiar, el silbato, la gorra de plato, la capa y los zapatos relucientes.
Un estallido de vapor inaguró el ritmo jubiloso del traqueteo del tren al amanecer.
Casi siempre pasaban las mismas personas pero con distinto rostro: Madres de los recientes quintos arropando a sus retoños, suspirando, intuyendo perderlos definitivamente cuando descubrieran la emigración. Las novias de los susodichos, jóvenes en flor que derramaban lagrimitas furtivas, con ojos ciegos y miradas postradas. Los de los propios soldados envueltos en un traje caqui de campaña, emocionados y despiertos, con el pelo al cero, las botas altas, aferrados a un deseo: para algunos salir de su pueblo y ver mundo; para otros acabar cuanto antes la faena, el simulacro de batalla y regresar a casa, al trabajo, a su novia, a sus letras.

Genaro se despide de Azucena
Marcelo de Bernarda
Teodoro de Paz
Carmina de Aurelio
Mercedes de Alterio
Marco el adiós con un silbido, me taladran con ojos abatidos, y al fin cierro las puertas.
¡Acelera!, pienso, y rauda se enfila la máquina que arrastra los sueños tras una nube de vapor.
Ella , veintitantas primaveras, melena castaña, lágrimas empapando el suelo, blusa corta blanca, finas piernas asomando sobre las tablillas de madera del asiento . Le ha tocado un vagón solitario.
Señorita,¿A dónde va? Muestra un billete arrugado y húmedo, tomo un pañuelo y se lo paso, en vez de calmarse llora más.
Digo:
¡Ahora vuelvo!.
Y regreso después de ticar todos los compartimentos , me siento a su lado, le hablo, me cuenta que sabe que la distancia será el final, la despedida del chico que mudo resta en el andén. Que le pesa la certeza entre el pecho y el costillar.
Me sorprendió el destino escondido en aquel trayecto, en mi pañuelo se encontraban escritas sus iniciales,
y sin duda el viaje me deparó el cielo.
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Y si,,, ,,,,, añorárais mis poemas
Aulla el silencio,
espectros afloran en la noche oscura
desde la gruta desportada,
desde la caverna oculta en la espesura
No veo sus caras
pero esgrimen los gritos a mi oído
como armas bien empuñadas,
desgarradas las puertas,
atenazados los pálpitos.
Tan quedo respiro
como me permite el estruendo
de la oquedad
resoplando aterido

Permanecieron aquí, escondidos,
durante tanto tiempo
que por un momento simuló el olvido.
Deseaba no ser
mientras era
siendo.
Deseaba no desear
deseando
con la atronadora fuerza del universo.
Ojalá pudieran languidecer los pálpitos,
Ojalá pudieran apagarse las velas
¡Un minuto de descanso!
puesto que no parece haber postrera
Aumentan mis fuerzas,
y el deseo
mientras la rueda
sigue girando.
Y gira, no se acaban los tormentos
si no enciendes la luz
y te enfrentas a ellos.
Extremenos de pa dentro
Nos metimos en el coche como piojos en costura, a mí me toco en el medio, entre los peras de la Berta y los melones de Elenita. Apretujao y más contento que el "Pincha", que es uno de mi pueblo que está pasao de la bola y siempre feliz.
Asin pensamos ¿Amos en ca de Manu, en ca de Javier o en ca de Lolita? Ganó por aclamación la Lola, porque a Pacote la Lola le pone tanto que si ella le dijera:
-Metete por ese gujero!
Pacote pa llá que iba de cabeza.
Apretaba la caló, y no sabía pa dónde mirá. En las curvas, Pacote me embestía entre los escotes, mientas Lolo cantaba no se qué de ¡Niña, qué guapa te pones en primavera!
A mi los sudores me subían por tó los laos, mira, que creo que ya se notaba y tó.
Ademá! a Berta le ha dao por eso de la colonia, y cuando entra en el coche se aprieta contra mí y se me coloca el cuello que me pone los dientes largos. Cualquier día de estos me la meriendo.
-Pero, amo a vé , a dónde se va a poné si no hay más sitio? ¡Que sólo a vosotros se os ocurre meteros 5 en un mini teniendo uno como el de Lolo mucho mayor!
Ah no!, lo votamos y ganó este por aclamación.¡Oye, para aquí!, mejor hacemos botellón.

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